EL BUEN PASTOR

BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO (1618-1682)
Lienzo (123x100 cms)
Escuela Española. Barroco.
Siglo XVII


En este lienzo de Murillo luce como en ningún otro el estilo vaporoso y tierno que le hizo famoso. Con mucha frecuencia Murillo representaba a los santos como niños, acentuando con la ternura el acercamiento devoto de los fieles. En este caso se trata de una representación infantil de Jesucristo como buen pastor, ofreciendo al niño divino en una prefiguración de sus propias palabras, ya en su vida pública, cuando habló de sí mismo como "el buen pastor que da la vida por sus ovejas". Así, el Niño lleva en su mano derecha la vara con la que los pastores organizan y dirigen el rebaño, y apoya la izquierda en el lomo de una oveja, prodigiosa en el naturalismo con que Murillo la pintó. El lienzo, originalmente de menor tamaño, fue ampliado -y puede apreciarse- por el propio Murillo, cuando le fue requerido un cuadro con este tema para una determinada decoración.


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